La importancia de estudiar sos rasgos característicos de las grandes urbes radica en que gracias a su conocimiento y comprensión es posible estudiar el tipo del ser humano que la ciudad produce. El citadino, especialmente en las grandes metrópolis, es un tipo de ser humano diferente al que vive en las comunidades suburbanas o en el campo, en las pequeñas poblaciones rurales. La gran ciudad con su rítmo acelerado de vida, con sus kilómetros y kilómetros de calles y avenidas pavimentadas, con sus congestionamientos de tránsito, sus aglomeraciones en las zonas céntricas y comerciales, con la contaminación del aire o el agua, con las toneladas de basura que se producen diariamente, condiciona de una manera determinante la vida de sus habitantes. La ciudad permite la aparición de nuevas profesiones, oficios, actividades que son impensables en el ámbito rural. Actividades que podríamos denominar plenamente urbanas y que dan lugar a la existencia de cosas, de objetos, de edificaciones que son propias de esas actividades y, consecuente, de la ciudad.
El mundo urbano tiende a irse separando y diferenciando cada vez más del campo. El contraste entre la city y lo rural va en aumento. Y hasta este momento no hay nada que haga pensar que ese proceso de diferenciación habrá de revertirse. Hoy mucha gente que se dedica a actividades agrícolas y ganaderas vive en la ciudad en lugar de seguir habitando en el campo. Prefieren desplazarse un buen número de kilómetros que seguir viviendo aisladamente en el campo, prescindiendo de las comodidades que sólo la ciudad proporciona. Aún las dificultades propias de la vida urbana son tolerables a cambio de las ventajas obtenidas. Las estadísticas demuestran que cada vez más gente vive en las ciudades mientras que el campo se va quedando solo. Por tal razón, la ciudad se convierte en el gran teatro, en el gran escenario de la vida moderna. Y el ciudadano en su actor central. De ahí entonces, que como señalábamos en la participación anterior, una manera de conocer al hombre de hoy, sea a través del estudio de sus obras materiales y la ciudad tiene muchas de ellas. Ella es el lugar privilegiado en que el arqueólogo, el sociólogo, el psicólogo social y el ambiental tienen su laboratorio de estudio, sólo tiene que salir del cubículo a la calle, a las plazas, a los centros financieros y comerciales, a las zonas habitacionales e industriales. Subirse al colectivo o trasnportarse por el tren subterráneo (metro) o sencillamente caminar, le permitirá al científico social captar la realidad social que viven millones de seres humanos, siempre y cuando sea capaz de dejar en el closet de casa los prejuicios, el sentido común, las ideologías y teoría rígidas y cualquier cosa que impida abrirse a la experiencia citadina y encontrar en ella al ser humano individual y colectivamente.
Este espacio está dedicado a la arqueología del transporte en general y del autotransporte en lo particular. Se pretende estudiar, investigar al transporte como un objeto social producido por y para los seres humanos. La idea fundamental es que el transporte es parte muy importante del patrimonio cultural e histórico de la sociedad y como tal debe ser reconocido, estudiado y conservado.
viernes, 3 de agosto de 2012
La ciudad en el mundo capitalista contemporáneo
La expansión del capitalismo a todo el palaneta ha traido consigo entre muchas otras cosas, la modernización de las ciudades y los medios de transporte. En prácticamente todas las ciudades de gran tamaño o de mediana escala podemos encontrar muchas pautas similares de organización del espacio urbano, construcción de edificios y casas habitación, plazas comerciales, vialidades y rutas y medios de transporte, así como el equipamiento de las mismas y su infraestructura. Los ambientes urbanos tienden a repetirse tanto como los problemas de las ciudades. El capitalismo con su modernidad ha creado su tipo específico de ciudad y dentro de ella ha tendido a igualar las condiciones de vida de os seres humanos. De tal manera que cambiar de lugar de residencia de una ciudad a otra, aun en paises muy distantes y diferentes, ya no resulta tan difícil. La adaptación del individuo o de la familia se hace más fácil y sencilla. Cierto que prevalecen diferencias de una ciudad a otra, paero el impacp del capitalismo sobre las mismas ha tenido un efecto igualador en muchos aspectos de la estructura y conformación de la ciudad. El modelo de ciudad se repite una y otra vez aquí y allá, y las diferencias, y las particularidades se van reduciendo entre unas y otras, de tal forma que la ciudad se vaya acercando al modelo, al tipo ideal de la misma, en el sentido weberiano de la expresión "ideal".(modelo prototípico).Gracias a ello encontramos que la gente acaba viviendo problemas iguales o similares, como por ejemplo, los congestionamientos de tránsito a las horas pico, la saturación de los medios de transporte público a determinadas horas del día, las pandillas que operan en determinados barrios y colonias, la contaminación del aire, el agua, o el ruido, la aparición de zonas rojas, los barrios peligrosos en donde nadie extraño se atreve a entrar, etc. Cosas características de las grandes urbes que en las pequeñas poblaciones semiurbanizadas y rurales no existen todavía. Una arqueología urbana contemporánea, no puede prescindir de estudiar las características de la ciudad moderna en el marco de esta etapa de globalización del capitalismo, con todas sus virtudes y defectos,con sus soluciones y problemas, con los efectos positivos y negativos psicososciales sobre la vida de sus habitantes. Efectos que por cierto son diferenciados dependiendo de la clse social de pertenencia de la persona o colectividad. No es lo mismo transitar en un vehículo propio que en un colectivo de servcio público, no es lo mismo caminar por una calle con sus banquetas bien construídas y adornadas que por una calle de tierra, sin banquetas, sin drenaje, ni nada que brinde seguridad al tanseunte. La conformación de los espacios urbanos públicos y privados afecta la vida humana para bien o para mal y el arqueólogo debe studiarlos con detenimiento para entender sus consecuencias sobre la vida de millones dee seres humanos que cotidianamente los utilizan con fines diversos, traslado, trabajo, ocio, estudio, consumo, producción, dsitribución, entretenimiento, etc. Cada jardinera, poste, lampara, plaza, camellón, banqueta, señal, así como cada edificación nos dice mucho de la ciudad y de quienes la habitan, del "clima social" , de las formas de convivencia, en esa urbe.y si bien hay una innegable tendencia hacia la igualación, esta no es ni total ni absoluta, deja espacios para la diferencia, para la aprticularidad, ya que, despues de todo, no hay dos seres humanos exactamente iguales, y consecuentemente no hay sociedades iguales ni ciudades iguales. Y desde el punto de vista arqueológico habrá que saber distinguir esa similitudes y eaa diferencias que hacen que la ciudad de México no se a idenica a Lima, Perú,ni a Santiago de Chile y sin embargo comparta una serie de razgos propios de las grandes ciudades del mundo capitalista contemporáneo.
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