sábado, 13 de octubre de 2012

La ciudad y el hombre

Si hay un lugar privilegiado para el estudio del hombre contemporáneo, este es sin duda la ciudad, especialmente la gran metrópolis, de millones de habitantes, pues es en ese lugar, donde coinciden las principales actividades políticas, económicas, culturales y sociales. La ciudad es una construcción netamente humana cada día más compleja y sofisticada, que ha dado lugar a la aparición a un nuevo hombre, el ciudadano citadino, cuya vida transcurre dentro de los límites de la "city". Es un ser humano muy diferente al del campo, del pueblo o incluso de las ciudades pequeñas. Uno de sus rasgos fundamentales es el anonimato producto ´no sólo de la masificación, sino también de una nueva libertad desconocida por el humano hasta antes de que aparecieran las metrópolis. También gracias a la tolerancia que en mayor o menor medida se va ganando en el seno de la ciudad.
Al hacer coincidir un conjunto de actividades políticas, económicas y culturales, la gran metrópolis, permite la formación de nuevas profesiones, oficios, actividades que antes no se necesitaban. En el pequeño pueblo o aldea, por ejemplo, la moda no era un factor importante en la vida d sus habitantes; tampoco el afán de estar siempre comunicados, por la vía del Internet, la telefonía o los medios de comunicación masiva. Era una vida hasta cierto punto aislada del mundo externo a esas pequeñas comunidades, y no había mayor problema con ese aislamiento relativo. Pero la ciudad impone condiciones muy diferentes, exige de sus ciudadanos estar a la moda, mantenerse informados, participar cotidianamente en distintos grupos y organizaciones, vivir aceleradamente. Y en esa forma de vida, construirse en un ser muy diferente del campesino, el labrador, el pescador, etc. cuyo ámbito laboral gira en torno a la naturaleza, la tierra, las lagunas, ríos o costas.  El hombre citadino vive dentro de un nuevo ámbito, la naturaleza artificial que es producto de su creatividad, ingenio, y capacidad constructiva. Y se empeña hasta la obsesión por mantener ese espacio producto de sus fantasías, su pensamiento racional e irracional, de sus manos y del uso eficiente de la ciencia y la tecnología, y el arte también. La ciudad está entonces en constante renovación y reconstrucción, nunca permanece igual aunque a veces así lo parezca. Tiene sus etapas de grandeza  y decadencia, pero nunca se queda tal como la vimos ayer. De ahí entonces, que la ciudad, con toda su complejidad de vías rápidas, avenidas y calles, de rascacielos, residencias y unidades habitacionales, de sus zonas industriales y comerciales, de sus centros históricos y suburbios, sea el tema de estudios arquitectónicos, urbanísticos, artísticos, psicoambientales, psicososciales, sociológicos, geográficos
y claro está arqueológicos. La ciudad ha sido creada por el hombre, pero ella misma está dando lugar a un nuevo tipo de ser humano, cuya existencia es inimaginable fuera de la misma.

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