domingo, 25 de septiembre de 2011

La Lagunilla es también una central de autobuses I

El pasado fin de semana tuve la fortuna de asistir al Sexto Encuentro Nacional para la Conservación del Patrimimonio Industrial que se llevó a cabo en el Museo de la Numismática, ubicaco en la calle de Apartado # 13, en el corazón mismo de uno de los barrios más antigüos y tradicionales de la Ciudad de México, que se llama La Lagunilla. Es uno de los barrios populares más bravos de la Capital. Está saturado de comercio informal de cualquiet tipo de cosas que uno puede imaginar. De hecho mucha gente acude de otras colonias y zonas de la ciudad a comprar ahí mercancia al mayoreo o el menudeo a costos más bajos  que los de sus lugares de origen. Al recorrer el tradicional barrio, con el fin de llegar o salir del lugar del evento tuve la posibilidad de darme cuenta de dos cosas que me sorprendieron, la enorme población de orígen asiático que ahora vive y comercia ahí tanto productos asiáticos como de producción nacional, como el hecho de que La Lagunilla es también una especia de central de autobuses que llegan y salen de ahí a muy diversas ciudades del país, prestanto servicio a gentes que provienen de la provincia y se vienen a surtir de mercancía en ese barrio bravo capitalino. No hay un edificio (estación) como la Central de Autobuses del Norte, o cualquiera de las otras tres grandes terminales. Los autobuses se estacionan en diversas calles del barrio, y los usuarios pasajeros ya saben en donde paran, que es el lugar de abordeje o descenso. Todos sucede en plena calle, o en estacionamientos para autos comúnes, en la más completa informalidad. Incluso los boletos se venden en puestos iguales al los de los comerciante informales y al lado de los mismos; no hay oficinas de boletos permanentes.  En algunos casos hay personas vocenando las salidas y también en muchos casos, los boletos se venden justo al abordar. Pero muy lejos de lo que uno pudiera imaginarse, los autobuses son de modelos recientes e incluso nuevos y muy bien equipados, lo quq significa que estas empresas obtienen muy buenas ganancias por el servicio que prestan. Así sucede que día tras día llegan por la mañana a La Lagunilla y en la noche vuelven a irse a provincia. Dependiendo la distancia a recorrer y la cantidad de pasaje, hay "corridas" varias veces al día. Mucha gente sale temprano por la mañana o viajan toda la noche para venir a comprar sus productos, y por la tarde o noche regresan  a sus lugares de orígen ya con sus mercancías adquiridas. Dado que, como dijimos, no operan en centrales de autobuses, No hay mayor información para el público usuario, éste tiene que preguntar aquí y allá si es la primera vez que utiliza esos servicios "informales." Pero ya obtenida esa información no hay problema alguno, salvo estar en la calle o esquina en que los autobuses hacen base a la hora adecuada. 

1 comentario:

  1. Desde el punto de vista arqueológico en el sentido estricto de la palabra, es muy difícil identificar a partir de cultura material estos espacios de "terminales informales", no obstante siempre quedan huellas de estas actividades, cuando paso por ese sitio, a veces entre tanta basura que hay por el comercio informal, quedan huellas de aceite que dan evidencia de los autobuses que se estacionan, que por cierto, son de los pocos automóviles que circulan en la zona dada la alta cantidad de comercio informal.
    Es tan informal el asunto de esta terminal, que cuando suelo pasar con mochilas voluminosas por la zona rumbo al museo numismático, los boleteros ofrecen los viajes de manera personal, como si se tratase de cualquier otro producto del tianguis (con el característico acento del barrio).
    Interesante observación,
    Un saludo de parte de un colega de la UAEMex que lo saludó durante el VI ENCPI, espero me recuerde.. Saludos!

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