lunes, 26 de diciembre de 2011

Centrales camioneras, un intento fallido de organizar el transporte

En los años 70´s y 80's del siglo pasado, se hizo un gran esfuerzo por crear las cuatro grandes centrales camioneras de la ciudad de México, con el fin de evitar que los autobuses foráneos cirrcularan por la ciudad y que las terminales y estaciones de los mismos, estuvieran distribuídas deordenadamente por toda la ciudad. Fue un gran esfuerzo, que a final de cuentas, vemos hoy, resultó fallido, debido en gran parte a la debilidad de las autoroidades federales y locales para mantener el órden entre los transportistas. Hoy se ha desdibujado el esquema de que de cada terminal salieran autobuses para los distintos puntos cardinales del país; en la del norte, hacia el centro norte del país, el norte, noreste y noroeste del territorio nacional; en la del sur, hacia el sur y suroeste; en la de oriente hacia el sureste de la patria, y en la de occidente hacia el oeste y el noroeste de la nación. La líneas de grupo Estrella Blanca se las arreglaron para que de la terminal del sur salieran corridas hacia el norte y centro norte del país y viceversa. Pero además se crearon uan serie de terminales periféricas de las propias líneas y paradores para subir o bajar pasaje, o se crearon terminales como la de Tlalnepantla, edo. de México para sacar corrdias al sur suseste. Otas empresas pequeñas, no afiliadas a la Cámara de los autotransportistas de pasaje y turismo (CANAPAT), se las areglaon para abrir estaciones en zonas como  el famoso barrioTepito, acabando de completar un cuadro de desorden que ha hecho aún más caótico y conflictivo el tráfico citadino. El modelo de las cuatro grandes centrales quedó más que superado y no parece haber visos de que esta problemática se solucione en bien de la enorme metrópoli. Una vez más las autoridaedes federales y estatales se deben sentar a la mesa a buscar los mecanismos que permitan reestablecer el órden en la ciudad de México. Y esto se puede lograr combiando una localización lógica de las centrales de autobuses, con sistemas de transporte urbano que faciliten el traslado de los pasajeros dentro de la ciudad de manera ágil y económica. Ala par hay que organizar a esas pequeñas empresas cuyas terminales se ubican en plena calle o en estacionamientos de automóviles de manera clandestina o semiclandestina. No se trata de privara nadie del derecho de ejerceer legítimamente la actividad de trasportar, pero si de darle un órden lógico y racional de tal manerta que transportistas, usuarios y terceros no involucrados en esa actividad  se vean beneficiados conjuntamente.

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