Desde la invención del autobús en 1801, por parte de Richard Trevik y la formación de la primera línea de transporte regular de pasajeros en 1906, en Francia, hasta nuestros días, pleno siglo XXI, muchas cosas han pasado. Los autobuses se han convertido no sólo en un transporte urbano y suburbano vital para las grandes ciudades, sino también, en muchos países, se ha convertido en el principal medio de transporte de pasajeros entre distintos poblados en un amplio territorio. Tal es el caso de México y muchos otros de América Latina. El autobús ofrece gran flexibilidad de uso por lo que puede ofrecer eficientemente sus servicios en variedad de tipos de transportación. Desde lo más económico y sencillo, hasta los autobues de lujo que ofrecen muchas comodidades a los pasajeros, hasta hace no mucho tiempo impensables. El desarrollo de la tecnología ha permitido mejorar cada vez más este medio de transporte de tal manera que reditue al pasaje más seguridad y confort, a los operadores (pilotos o choferes), un manejo más relajado y cómodo, y a los empresarios más ganancias económicas, gracias a que su construcción misma se adapta a las necesidades y requerimientos de las empresas transportistas y no al revés. La tecnología ha influido en todos estos aspectos. Ha tenido que ver con el proceso de fabricación, los materiales usados, su estructura más liviana y duradera, sus motores más eficientes que utilizan mejor el combustible y contaminan menos, las suspensiones que brindan más estabilidad y suavidad de marcha. Y claro, está las comodidades para los usuarios. Desde un acceso más fácil, salidas de emergencia, los dispositivos de seguridad y los elementos de confort para hacer del viaje una experiencia placentera, tales como el clima artificial, sonido ambiental o personalizado, video, sanitarios, cafetería, guarda ropas, etc. Hoy viajar en autobús es una experiencia muy diferente a la que se vivía hace sólo 30 años atrás. Es más segura y confortable, pues las unidades son diseñadas y construidas profesionalmente con lo mejor de la tecnología automotriz.
Pero también ha sido muy importante, la profesionalización de quienes operan dichas unidades y administran las empresas. Los operadores ya son verdaderos profesionales del volante que conocen tanto lo técnico como los aspectos relacionados con el trato al pasaje. Lo que redunda en viajes más placenteros y tranquilos. En el estudio del transporte, desde su fabricación hasta su operación y administración, no debe dejar de verse la perspectiva arqueológica que vincula al hombre con el autobús que es su objeto material de uso y trabajo. Sólo así es posible entender el enorme desarrollo que ha tenido este modo de transporte y sus consecuencias psicosociales y socioculturales pasadas, presentes y futuras.
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