jueves, 10 de enero de 2013

Querétaro, entre la tradición y la modernidad

En los últimos años la ciudad de Querétaro, capital del estado del mismo nombre, ha tenido un desarrollo vertiginoso. Su cecimiento poblacional y urbano así como industrial y coemercial es de los más altos del país, si no es que el mayor. Este acelerado crecimiento ha propiaciado la modernización de la ciudad a marchas forzadas. Cada día más y más gente llega a Querétaro en busca de un trabajo, un empleo, o la oportunidad de abrir un negocio. También busca una vivienda digna y servicios urbanos adecuados a sus necesidades d esubsistencia. Esto está obligando a las autoridades estatales y municipales ha trabajar en serio para dotar a la ciudadanía de los servicios y la infraestructura necesarios para satisfacer las múltiples y variadas necesidades de la población antigua y los recién llegados a la ciudad. La mancha urbana se extiende hacia todos los rumbos, y absorbe  a los pequeños poblados que estaban a sus alrededores y los hace formar parte de la megalópolis que esta en plena formación. Querétaro se debate entre su pasado colonial (históricamente muy valioso) y las demandas de modernidad que el presente le exige. Apenas parece quedar tiempo para mirar hacia el futuro, y sin embargo es justo ahí a donde hay que voltear a ver, sis no se quiere que el crecimiento se salga totalmente de las manos y se vuelva caótico. Si antes eran  las torres de la catedral de la ciudad las que predominaban, hoy un buen número de rascacielos de concreto, acero y vidrio reclaman la supremacía en el panorama citadino. Nuevos y viejos residentes se deben acostumbrar a ese rápido cambio en el escenario citadino. No está siendo fácil mantener el equilibrio entre el pasado y el presente, frente al cento histórico ya declarado patrimonio de la humanidad se erige un nuevo Querétaro de amplias avenidas, vías rápidas, pasos a desnivel, rascacielos y cientos de miles de gentes que se desplazan de un lado a otro para llevar a cabo sus actividades cotidianas. Querétaro es hoy un laboratorio viviente de un profndo cambio social, cuyo final es muy difícil precisar y cuyo destino es bastante ambiguo. La convivencia obligada de los queretanos de origen, con los foráneos venidos de muchos lugares de la geografía nacional, es la nueva norma en las relaciones sociales de la ciudad. Y no deja de ser motivo de tensiones sociales. La vieja vida provinciana es sacudida por las exigencias de la modernidad con su febril ir y venir y la pregunta que nos hecemos es que quedará en pocos años de esa pequeña ciudad enclavada en el corazón de México, que se está transformando en una ciudad moderna, activa, dinámica, gracias al desarrollo industrial y comercial que ahora ahí se realiza.  Como decíamos anteriormente un laboratorio viviente para el científico social, para quien tenga la curiosidad de hechar una mirada inquisitiva al paso de la tradición a la modernidad, del ayer al presente, de la vida funndamentada en la agricultura a aquella que depende de la industria, los comercios y servicios. De una ciudad que se recorría caminando y que ya hoy requiere de los modernos sistemas de trasnporte público y el automóvil para ir de un lado al otro. para el arqueólogo industrial que estudia el presente, Querétaro es un lugar privilegiado para sus estudios e investigaciones.

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