Estudiar la ciudad desde una perspectiva arqueológica centrada en el momento presente, tal como hemos venido planteando en este espacio, obedece a la creencia de que a través del estudio de la ciudad y sus componentes internos, las obra arquitectónicas, ingenieriles y urbanísticas, es en gran medida posible entender como es la sociedad en un momento histórico y en un territorio especifico, determinados. Es, a mi manera de entender conocer y comprender la acción humana a través del tiempo y en un espacio físico específico. Y además entender la estructura de la sociedad que queda refleja en la distribución y usos territoriales, en el grado de equipamiento urbano de un barrio, en el tipo de casas habitación, empresas industriales o de comercio o servicios que prevalecen en una zona.
De alguna manera, en ese espacio físico que es la ciudad, o el poblado, o el barrio o colonia, se expresa la estratificación de clases, la estructura de clases y con ella la dinámica de las relaciones sociales en sus múltiples variantes. Así que una arqueología del presente, enfocada a la ciudad, permite aportar datos sustantivos importantísimos para la propia arqueología, pero también para las demás ciencias sociales y la filosofía. Esta etapa de la historia humana puede resultar inentendible si se dejan del lado los procesos de urbanización y el crecimiento acelerado de las grandes ciudades, y uno de los puntos de vista más enriquecedor es el arqueológico, que nos permite ver materializados en objetos inmobiliarios y mobiliarios, en equipamiento urbano, en obras viales, jardínes y plazas, en maquinaria y herramientas, etc la acción creativa y constructiva humana. El ser humano es inentendible sin los productos materiales de su imaginación, creatividad, acción y tarbajo. Detrás de esas producciones están las relaciones sociales en general y de producción en particular, entre los hombres, las relaciones entre el hombre, la ciencia y la tecnología o el arte, de ahí la importancia capital de los trabajos arqueológicos sobre el mundo prrsente, sobre la sociedad contemporánea.
Este espacio está dedicado a la arqueología del transporte en general y del autotransporte en lo particular. Se pretende estudiar, investigar al transporte como un objeto social producido por y para los seres humanos. La idea fundamental es que el transporte es parte muy importante del patrimonio cultural e histórico de la sociedad y como tal debe ser reconocido, estudiado y conservado.
sábado, 19 de enero de 2013
viernes, 18 de enero de 2013
Nuevas y viejas tecnologías y materiales
Como hemos comentado en las dos participaciones anteriores, cuando una ciudad, como es el caso de Querétaro, León o Aguscalientes, se encuentra en la transición entre la tradición y la modernidad, en su espacio territorial se dan una serie de combinaciones no sólo sociales, políticas y económicas, sino también de tipo aruqeológico. Nuevas y viejas tecnologías, métodos, materiales de construcción de mezclan en ese mismo espacio. Si bien las nuevas tecnologías y materiales, tienden a implantarse y prevalecer sobre las viejas y tardicionales. Estás últimas no dessapafrecen del todo, especialmente en las zonas pobres, marginales o históricas. Mientras que las nuevas concepciones arquitectónicas y urbanísticas, así como las nuevas tecnologías y materiales tienden a prevalecer en las nueva zonas de expansión insutriales, comerciales y habitacionales. Lo viejo y lo nuevo se combinan de maneras muy diversas y cambiantes. Y si bien la modernidad dicta la pauta general, la especificidad de cada ciudad y localidad, y su territorialidad y sus características topográficas, climáticas, hidrológicas, etc. le dan a la trasición entre lo moderno y lo tradicional características particulares únicas, a veces irrepetibles. por más que se copien o imiten pautas y tendencias dearrolladas en las grandes metrópolis, especialmente del primer mundo, en cada sitio esas pautas y tendencias se modifican y adecúan a las condiciones específicas del lugar. De ahí la importancia de estudiar a cada ciudad, a cada urbanización en lo particular, teniendo en mente las pautas y tendencias generales prevalecientes en arquitectura y urbanización. El método sociológico de los tipos ideales que propuso Max Weber, puede ser muy útil para no sólo detectar el tipo ideal o puro de la ciudad contemporánea, sino esa diferencia entre las pautas generales y las formas particulares que estas asumen en casos específicos y conretos dando lugar a la originalidad, singularidad e individualidad de cada ciudad o poblado. Estas nos dan la pauta para observar la combinación específica de nuevas tecnologías y materiales en un lugar y tiempo específicos que son espacialmente importantes para el trabajo de la arqueoología de presente.
sábado, 12 de enero de 2013
Querétaro entre lo tradicional y lo moderno, una mirada arqueológica
En la participación anterior hablábamos de los rápidos y profundos cambios que está sufriendo la ciudad de Querétaro en su arquitectura y urbanización. La ciudad vive una etapa muy importante de su historia, el cambio de una ciudad tradicional de orígen colonial a una moderna metrópoli contemporánea. Eso significa en términos arqueológicos, por una parte la destrucción de gran parte del patrimonio aqruitectónico y urbanístico antiguo, en función de la necesidad de ampliar calles, abrir nuevas vialidades, construir puentes y túneles, plazas comerciales y nuevas casa, residencias, edificios y rascacielos. Por otra parte significa un cambio de fondo en la fisonomía de la ciudad y la incorporación de nuevas tecnologías de construcción y materiales que antes no se habían usado. En términos tecnológicos significa la coexistencia de tradicionales y modernas tecnologías de construcción, producción, trasnporte, etc. Cambios vertignosos que el arqueólogo industrial no debe dejar pasar, que debe observar y registrar con los medio indóneos para conservar y preservar la información. No menos importante para el arqueólogo del mundo presente, son la construcción y operación de ya más de 15 parques industriales, con todo lo que eso implica en términos de obras viales, edificaciónes y equipamiento urbano. En este sentido es igualmente importante considerar la especialización industrial de la localidad, es decir, que tipo de plantas industriales se están estableciendo y que tipo de maquinaria y equipo requieren para operar, así como su impacto en las formas de relación hombre-maquina y las relaciones laborales. También hay que considerar el impacto de esa acelerada industrialización desde el punto de vista migratorio. Querétaro se ha convertido en un fuerte polo de atracción para muchos mexicanos que llegan a esa ciudad en busca de empleo. Un dato aproximado calcula que alrededor de 22 familias llegan diariamente a residir en la metrópoli queretana. El crecimiento indutrial y la inmigración son dos potentes fuerzas que impactan fuertemente la dinámica del crecimiento urbano de Querétaro. Así como hay que ampliar o construir nuevas zonas industriales, también hay que edificar nuvas áreas habitacionales, escuelas, hospitales, clínicas, módulos de seguridad pública así como medios de transporte. Elementos que transforman irreversiblemente el entorno urbano circundante, como hemos dicho, de manera muy rápida y profunda. Como proponíamos en el artículo anterior, Querétaro, como otras ciudades del país se han convertido en laboratorios viviéntes que el arqueólogo de lo contemporáneo no debe dejar de mirar atentamente.
jueves, 10 de enero de 2013
Querétaro, entre la tradición y la modernidad
En los últimos años la ciudad de Querétaro, capital del estado del mismo nombre, ha tenido un desarrollo vertiginoso. Su cecimiento poblacional y urbano así como industrial y coemercial es de los más altos del país, si no es que el mayor. Este acelerado crecimiento ha propiaciado la modernización de la ciudad a marchas forzadas. Cada día más y más gente llega a Querétaro en busca de un trabajo, un empleo, o la oportunidad de abrir un negocio. También busca una vivienda digna y servicios urbanos adecuados a sus necesidades d esubsistencia. Esto está obligando a las autoridades estatales y municipales ha trabajar en serio para dotar a la ciudadanía de los servicios y la infraestructura necesarios para satisfacer las múltiples y variadas necesidades de la población antigua y los recién llegados a la ciudad. La mancha urbana se extiende hacia todos los rumbos, y absorbe a los pequeños poblados que estaban a sus alrededores y los hace formar parte de la megalópolis que esta en plena formación. Querétaro se debate entre su pasado colonial (históricamente muy valioso) y las demandas de modernidad que el presente le exige. Apenas parece quedar tiempo para mirar hacia el futuro, y sin embargo es justo ahí a donde hay que voltear a ver, sis no se quiere que el crecimiento se salga totalmente de las manos y se vuelva caótico. Si antes eran las torres de la catedral de la ciudad las que predominaban, hoy un buen número de rascacielos de concreto, acero y vidrio reclaman la supremacía en el panorama citadino. Nuevos y viejos residentes se deben acostumbrar a ese rápido cambio en el escenario citadino. No está siendo fácil mantener el equilibrio entre el pasado y el presente, frente al cento histórico ya declarado patrimonio de la humanidad se erige un nuevo Querétaro de amplias avenidas, vías rápidas, pasos a desnivel, rascacielos y cientos de miles de gentes que se desplazan de un lado a otro para llevar a cabo sus actividades cotidianas. Querétaro es hoy un laboratorio viviente de un profndo cambio social, cuyo final es muy difícil precisar y cuyo destino es bastante ambiguo. La convivencia obligada de los queretanos de origen, con los foráneos venidos de muchos lugares de la geografía nacional, es la nueva norma en las relaciones sociales de la ciudad. Y no deja de ser motivo de tensiones sociales. La vieja vida provinciana es sacudida por las exigencias de la modernidad con su febril ir y venir y la pregunta que nos hecemos es que quedará en pocos años de esa pequeña ciudad enclavada en el corazón de México, que se está transformando en una ciudad moderna, activa, dinámica, gracias al desarrollo industrial y comercial que ahora ahí se realiza. Como decíamos anteriormente un laboratorio viviente para el científico social, para quien tenga la curiosidad de hechar una mirada inquisitiva al paso de la tradición a la modernidad, del ayer al presente, de la vida funndamentada en la agricultura a aquella que depende de la industria, los comercios y servicios. De una ciudad que se recorría caminando y que ya hoy requiere de los modernos sistemas de trasnporte público y el automóvil para ir de un lado al otro. para el arqueólogo industrial que estudia el presente, Querétaro es un lugar privilegiado para sus estudios e investigaciones.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Estaciones multimodales de transporte
Uno de los aspectos más interesantes de edstudiar en materia de transporte desde el punto de vista arqueológico y sociológico, es el de la conformación de los modernos sistemas de transporte multimodal, que se expresan principalmente en las estaciones de trasbordo de psajeros entre distintos medios de transporte. Se trata de instalaciones construidas específicamente para que coincidan diferentes medios de transporte y se facilite al pasajero el cambio de un medio a otro. Se trata de que el usuario ahorre tiempo y dinero en el cambio de un medio a otro, y tenga la seguridad necesaria para hacer su traslado eficientemente. En el caso de la ciudad de México, la construcción de este tipo de infraestructura comenzó con la construcción de las cuatro terminales centrales de autobuses pero ahora se ha extendido al aereopuerto internacional y en ciertos puntos nodales de la ciudad capital, donde cruzan sus recorridos el tren subterráneo, con el metrobus, rutas de coelctivos e incluso sitios de taxi o el treen ligero y trolebuses.
En las estaciones multimodales se pueden observar varios de los medios de transporte con que cuenta la ciudad y las diversas ifraestructuras que tienen que existir para que esos medios sean accesibles al público y a la vez no estorben a otros medios de transporte y otras actividades tales como el comercio, etc.
Las estaciones multimodales permiten medir el grado de integración de los distintos medios de transporte y con ello la conformación de un veradero sistema de transporte coordinado e interdependiente entre sí.
El acelerado crecimiento de las ciudades modernas obligan a la integración de sistemas de transporte bien coordinados, para ahorrar tiempo y energía, así como eficientar el traslado de usuarios. Y las estaciones multimodales son instrumentos indispensables para esa coordinación de medios y para que el traslado de pasajeros sea cada vez más eficiente. Evidentemente cuando el crecimiento de la ciudad es caótico y anárquico la conformación de sistemas de transporte se dificulta en gran manera, lo que impacta a todas las activaidades que se dan en el seno de la ciudad, generando pérdidas millonarias de dinero, trabajo, educación, tec. Las terminales multimodales son un buen intento ordenador que ninguna ciudad puede evitar construir en un momento dado, tarde que temprano..
En las estaciones multimodales se pueden observar varios de los medios de transporte con que cuenta la ciudad y las diversas ifraestructuras que tienen que existir para que esos medios sean accesibles al público y a la vez no estorben a otros medios de transporte y otras actividades tales como el comercio, etc.
Las estaciones multimodales permiten medir el grado de integración de los distintos medios de transporte y con ello la conformación de un veradero sistema de transporte coordinado e interdependiente entre sí.
El acelerado crecimiento de las ciudades modernas obligan a la integración de sistemas de transporte bien coordinados, para ahorrar tiempo y energía, así como eficientar el traslado de usuarios. Y las estaciones multimodales son instrumentos indispensables para esa coordinación de medios y para que el traslado de pasajeros sea cada vez más eficiente. Evidentemente cuando el crecimiento de la ciudad es caótico y anárquico la conformación de sistemas de transporte se dificulta en gran manera, lo que impacta a todas las activaidades que se dan en el seno de la ciudad, generando pérdidas millonarias de dinero, trabajo, educación, tec. Las terminales multimodales son un buen intento ordenador que ninguna ciudad puede evitar construir en un momento dado, tarde que temprano..
sábado, 13 de octubre de 2012
La ciudad y el hombre
Si hay un lugar privilegiado para el estudio del hombre contemporáneo, este es sin duda la ciudad, especialmente la gran metrópolis, de millones de habitantes, pues es en ese lugar, donde coinciden las principales actividades políticas, económicas, culturales y sociales. La ciudad es una construcción netamente humana cada día más compleja y sofisticada, que ha dado lugar a la aparición a un nuevo hombre, el ciudadano citadino, cuya vida transcurre dentro de los límites de la "city". Es un ser humano muy diferente al del campo, del pueblo o incluso de las ciudades pequeñas. Uno de sus rasgos fundamentales es el anonimato producto ´no sólo de la masificación, sino también de una nueva libertad desconocida por el humano hasta antes de que aparecieran las metrópolis. También gracias a la tolerancia que en mayor o menor medida se va ganando en el seno de la ciudad.
Al hacer coincidir un conjunto de actividades políticas, económicas y culturales, la gran metrópolis, permite la formación de nuevas profesiones, oficios, actividades que antes no se necesitaban. En el pequeño pueblo o aldea, por ejemplo, la moda no era un factor importante en la vida d sus habitantes; tampoco el afán de estar siempre comunicados, por la vía del Internet, la telefonía o los medios de comunicación masiva. Era una vida hasta cierto punto aislada del mundo externo a esas pequeñas comunidades, y no había mayor problema con ese aislamiento relativo. Pero la ciudad impone condiciones muy diferentes, exige de sus ciudadanos estar a la moda, mantenerse informados, participar cotidianamente en distintos grupos y organizaciones, vivir aceleradamente. Y en esa forma de vida, construirse en un ser muy diferente del campesino, el labrador, el pescador, etc. cuyo ámbito laboral gira en torno a la naturaleza, la tierra, las lagunas, ríos o costas. El hombre citadino vive dentro de un nuevo ámbito, la naturaleza artificial que es producto de su creatividad, ingenio, y capacidad constructiva. Y se empeña hasta la obsesión por mantener ese espacio producto de sus fantasías, su pensamiento racional e irracional, de sus manos y del uso eficiente de la ciencia y la tecnología, y el arte también. La ciudad está entonces en constante renovación y reconstrucción, nunca permanece igual aunque a veces así lo parezca. Tiene sus etapas de grandeza y decadencia, pero nunca se queda tal como la vimos ayer. De ahí entonces, que la ciudad, con toda su complejidad de vías rápidas, avenidas y calles, de rascacielos, residencias y unidades habitacionales, de sus zonas industriales y comerciales, de sus centros históricos y suburbios, sea el tema de estudios arquitectónicos, urbanísticos, artísticos, psicoambientales, psicososciales, sociológicos, geográficos
y claro está arqueológicos. La ciudad ha sido creada por el hombre, pero ella misma está dando lugar a un nuevo tipo de ser humano, cuya existencia es inimaginable fuera de la misma.
Al hacer coincidir un conjunto de actividades políticas, económicas y culturales, la gran metrópolis, permite la formación de nuevas profesiones, oficios, actividades que antes no se necesitaban. En el pequeño pueblo o aldea, por ejemplo, la moda no era un factor importante en la vida d sus habitantes; tampoco el afán de estar siempre comunicados, por la vía del Internet, la telefonía o los medios de comunicación masiva. Era una vida hasta cierto punto aislada del mundo externo a esas pequeñas comunidades, y no había mayor problema con ese aislamiento relativo. Pero la ciudad impone condiciones muy diferentes, exige de sus ciudadanos estar a la moda, mantenerse informados, participar cotidianamente en distintos grupos y organizaciones, vivir aceleradamente. Y en esa forma de vida, construirse en un ser muy diferente del campesino, el labrador, el pescador, etc. cuyo ámbito laboral gira en torno a la naturaleza, la tierra, las lagunas, ríos o costas. El hombre citadino vive dentro de un nuevo ámbito, la naturaleza artificial que es producto de su creatividad, ingenio, y capacidad constructiva. Y se empeña hasta la obsesión por mantener ese espacio producto de sus fantasías, su pensamiento racional e irracional, de sus manos y del uso eficiente de la ciencia y la tecnología, y el arte también. La ciudad está entonces en constante renovación y reconstrucción, nunca permanece igual aunque a veces así lo parezca. Tiene sus etapas de grandeza y decadencia, pero nunca se queda tal como la vimos ayer. De ahí entonces, que la ciudad, con toda su complejidad de vías rápidas, avenidas y calles, de rascacielos, residencias y unidades habitacionales, de sus zonas industriales y comerciales, de sus centros históricos y suburbios, sea el tema de estudios arquitectónicos, urbanísticos, artísticos, psicoambientales, psicososciales, sociológicos, geográficos
y claro está arqueológicos. La ciudad ha sido creada por el hombre, pero ella misma está dando lugar a un nuevo tipo de ser humano, cuya existencia es inimaginable fuera de la misma.
viernes, 3 de agosto de 2012
¿Por qué estudiar la ciudad?
La importancia de estudiar sos rasgos característicos de las grandes urbes radica en que gracias a su conocimiento y comprensión es posible estudiar el tipo del ser humano que la ciudad produce. El citadino, especialmente en las grandes metrópolis, es un tipo de ser humano diferente al que vive en las comunidades suburbanas o en el campo, en las pequeñas poblaciones rurales. La gran ciudad con su rítmo acelerado de vida, con sus kilómetros y kilómetros de calles y avenidas pavimentadas, con sus congestionamientos de tránsito, sus aglomeraciones en las zonas céntricas y comerciales, con la contaminación del aire o el agua, con las toneladas de basura que se producen diariamente, condiciona de una manera determinante la vida de sus habitantes. La ciudad permite la aparición de nuevas profesiones, oficios, actividades que son impensables en el ámbito rural. Actividades que podríamos denominar plenamente urbanas y que dan lugar a la existencia de cosas, de objetos, de edificaciones que son propias de esas actividades y, consecuente, de la ciudad.
El mundo urbano tiende a irse separando y diferenciando cada vez más del campo. El contraste entre la city y lo rural va en aumento. Y hasta este momento no hay nada que haga pensar que ese proceso de diferenciación habrá de revertirse. Hoy mucha gente que se dedica a actividades agrícolas y ganaderas vive en la ciudad en lugar de seguir habitando en el campo. Prefieren desplazarse un buen número de kilómetros que seguir viviendo aisladamente en el campo, prescindiendo de las comodidades que sólo la ciudad proporciona. Aún las dificultades propias de la vida urbana son tolerables a cambio de las ventajas obtenidas. Las estadísticas demuestran que cada vez más gente vive en las ciudades mientras que el campo se va quedando solo. Por tal razón, la ciudad se convierte en el gran teatro, en el gran escenario de la vida moderna. Y el ciudadano en su actor central. De ahí entonces, que como señalábamos en la participación anterior, una manera de conocer al hombre de hoy, sea a través del estudio de sus obras materiales y la ciudad tiene muchas de ellas. Ella es el lugar privilegiado en que el arqueólogo, el sociólogo, el psicólogo social y el ambiental tienen su laboratorio de estudio, sólo tiene que salir del cubículo a la calle, a las plazas, a los centros financieros y comerciales, a las zonas habitacionales e industriales. Subirse al colectivo o trasnportarse por el tren subterráneo (metro) o sencillamente caminar, le permitirá al científico social captar la realidad social que viven millones de seres humanos, siempre y cuando sea capaz de dejar en el closet de casa los prejuicios, el sentido común, las ideologías y teoría rígidas y cualquier cosa que impida abrirse a la experiencia citadina y encontrar en ella al ser humano individual y colectivamente.
El mundo urbano tiende a irse separando y diferenciando cada vez más del campo. El contraste entre la city y lo rural va en aumento. Y hasta este momento no hay nada que haga pensar que ese proceso de diferenciación habrá de revertirse. Hoy mucha gente que se dedica a actividades agrícolas y ganaderas vive en la ciudad en lugar de seguir habitando en el campo. Prefieren desplazarse un buen número de kilómetros que seguir viviendo aisladamente en el campo, prescindiendo de las comodidades que sólo la ciudad proporciona. Aún las dificultades propias de la vida urbana son tolerables a cambio de las ventajas obtenidas. Las estadísticas demuestran que cada vez más gente vive en las ciudades mientras que el campo se va quedando solo. Por tal razón, la ciudad se convierte en el gran teatro, en el gran escenario de la vida moderna. Y el ciudadano en su actor central. De ahí entonces, que como señalábamos en la participación anterior, una manera de conocer al hombre de hoy, sea a través del estudio de sus obras materiales y la ciudad tiene muchas de ellas. Ella es el lugar privilegiado en que el arqueólogo, el sociólogo, el psicólogo social y el ambiental tienen su laboratorio de estudio, sólo tiene que salir del cubículo a la calle, a las plazas, a los centros financieros y comerciales, a las zonas habitacionales e industriales. Subirse al colectivo o trasnportarse por el tren subterráneo (metro) o sencillamente caminar, le permitirá al científico social captar la realidad social que viven millones de seres humanos, siempre y cuando sea capaz de dejar en el closet de casa los prejuicios, el sentido común, las ideologías y teoría rígidas y cualquier cosa que impida abrirse a la experiencia citadina y encontrar en ella al ser humano individual y colectivamente.
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