Este espacio está dedicado a la arqueología del transporte en general y del autotransporte en lo particular. Se pretende estudiar, investigar al transporte como un objeto social producido por y para los seres humanos. La idea fundamental es que el transporte es parte muy importante del patrimonio cultural e histórico de la sociedad y como tal debe ser reconocido, estudiado y conservado.
sábado, 12 de enero de 2013
Querétaro entre lo tradicional y lo moderno, una mirada arqueológica
En la participación anterior hablábamos de los rápidos y profundos cambios que está sufriendo la ciudad de Querétaro en su arquitectura y urbanización. La ciudad vive una etapa muy importante de su historia, el cambio de una ciudad tradicional de orígen colonial a una moderna metrópoli contemporánea. Eso significa en términos arqueológicos, por una parte la destrucción de gran parte del patrimonio aqruitectónico y urbanístico antiguo, en función de la necesidad de ampliar calles, abrir nuevas vialidades, construir puentes y túneles, plazas comerciales y nuevas casa, residencias, edificios y rascacielos. Por otra parte significa un cambio de fondo en la fisonomía de la ciudad y la incorporación de nuevas tecnologías de construcción y materiales que antes no se habían usado. En términos tecnológicos significa la coexistencia de tradicionales y modernas tecnologías de construcción, producción, trasnporte, etc. Cambios vertignosos que el arqueólogo industrial no debe dejar pasar, que debe observar y registrar con los medio indóneos para conservar y preservar la información. No menos importante para el arqueólogo del mundo presente, son la construcción y operación de ya más de 15 parques industriales, con todo lo que eso implica en términos de obras viales, edificaciónes y equipamiento urbano. En este sentido es igualmente importante considerar la especialización industrial de la localidad, es decir, que tipo de plantas industriales se están estableciendo y que tipo de maquinaria y equipo requieren para operar, así como su impacto en las formas de relación hombre-maquina y las relaciones laborales. También hay que considerar el impacto de esa acelerada industrialización desde el punto de vista migratorio. Querétaro se ha convertido en un fuerte polo de atracción para muchos mexicanos que llegan a esa ciudad en busca de empleo. Un dato aproximado calcula que alrededor de 22 familias llegan diariamente a residir en la metrópoli queretana. El crecimiento indutrial y la inmigración son dos potentes fuerzas que impactan fuertemente la dinámica del crecimiento urbano de Querétaro. Así como hay que ampliar o construir nuevas zonas industriales, también hay que edificar nuvas áreas habitacionales, escuelas, hospitales, clínicas, módulos de seguridad pública así como medios de transporte. Elementos que transforman irreversiblemente el entorno urbano circundante, como hemos dicho, de manera muy rápida y profunda. Como proponíamos en el artículo anterior, Querétaro, como otras ciudades del país se han convertido en laboratorios viviéntes que el arqueólogo de lo contemporáneo no debe dejar de mirar atentamente.
jueves, 10 de enero de 2013
Querétaro, entre la tradición y la modernidad
En los últimos años la ciudad de Querétaro, capital del estado del mismo nombre, ha tenido un desarrollo vertiginoso. Su cecimiento poblacional y urbano así como industrial y coemercial es de los más altos del país, si no es que el mayor. Este acelerado crecimiento ha propiaciado la modernización de la ciudad a marchas forzadas. Cada día más y más gente llega a Querétaro en busca de un trabajo, un empleo, o la oportunidad de abrir un negocio. También busca una vivienda digna y servicios urbanos adecuados a sus necesidades d esubsistencia. Esto está obligando a las autoridades estatales y municipales ha trabajar en serio para dotar a la ciudadanía de los servicios y la infraestructura necesarios para satisfacer las múltiples y variadas necesidades de la población antigua y los recién llegados a la ciudad. La mancha urbana se extiende hacia todos los rumbos, y absorbe a los pequeños poblados que estaban a sus alrededores y los hace formar parte de la megalópolis que esta en plena formación. Querétaro se debate entre su pasado colonial (históricamente muy valioso) y las demandas de modernidad que el presente le exige. Apenas parece quedar tiempo para mirar hacia el futuro, y sin embargo es justo ahí a donde hay que voltear a ver, sis no se quiere que el crecimiento se salga totalmente de las manos y se vuelva caótico. Si antes eran las torres de la catedral de la ciudad las que predominaban, hoy un buen número de rascacielos de concreto, acero y vidrio reclaman la supremacía en el panorama citadino. Nuevos y viejos residentes se deben acostumbrar a ese rápido cambio en el escenario citadino. No está siendo fácil mantener el equilibrio entre el pasado y el presente, frente al cento histórico ya declarado patrimonio de la humanidad se erige un nuevo Querétaro de amplias avenidas, vías rápidas, pasos a desnivel, rascacielos y cientos de miles de gentes que se desplazan de un lado a otro para llevar a cabo sus actividades cotidianas. Querétaro es hoy un laboratorio viviente de un profndo cambio social, cuyo final es muy difícil precisar y cuyo destino es bastante ambiguo. La convivencia obligada de los queretanos de origen, con los foráneos venidos de muchos lugares de la geografía nacional, es la nueva norma en las relaciones sociales de la ciudad. Y no deja de ser motivo de tensiones sociales. La vieja vida provinciana es sacudida por las exigencias de la modernidad con su febril ir y venir y la pregunta que nos hecemos es que quedará en pocos años de esa pequeña ciudad enclavada en el corazón de México, que se está transformando en una ciudad moderna, activa, dinámica, gracias al desarrollo industrial y comercial que ahora ahí se realiza. Como decíamos anteriormente un laboratorio viviente para el científico social, para quien tenga la curiosidad de hechar una mirada inquisitiva al paso de la tradición a la modernidad, del ayer al presente, de la vida funndamentada en la agricultura a aquella que depende de la industria, los comercios y servicios. De una ciudad que se recorría caminando y que ya hoy requiere de los modernos sistemas de trasnporte público y el automóvil para ir de un lado al otro. para el arqueólogo industrial que estudia el presente, Querétaro es un lugar privilegiado para sus estudios e investigaciones.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Estaciones multimodales de transporte
Uno de los aspectos más interesantes de edstudiar en materia de transporte desde el punto de vista arqueológico y sociológico, es el de la conformación de los modernos sistemas de transporte multimodal, que se expresan principalmente en las estaciones de trasbordo de psajeros entre distintos medios de transporte. Se trata de instalaciones construidas específicamente para que coincidan diferentes medios de transporte y se facilite al pasajero el cambio de un medio a otro. Se trata de que el usuario ahorre tiempo y dinero en el cambio de un medio a otro, y tenga la seguridad necesaria para hacer su traslado eficientemente. En el caso de la ciudad de México, la construcción de este tipo de infraestructura comenzó con la construcción de las cuatro terminales centrales de autobuses pero ahora se ha extendido al aereopuerto internacional y en ciertos puntos nodales de la ciudad capital, donde cruzan sus recorridos el tren subterráneo, con el metrobus, rutas de coelctivos e incluso sitios de taxi o el treen ligero y trolebuses.
En las estaciones multimodales se pueden observar varios de los medios de transporte con que cuenta la ciudad y las diversas ifraestructuras que tienen que existir para que esos medios sean accesibles al público y a la vez no estorben a otros medios de transporte y otras actividades tales como el comercio, etc.
Las estaciones multimodales permiten medir el grado de integración de los distintos medios de transporte y con ello la conformación de un veradero sistema de transporte coordinado e interdependiente entre sí.
El acelerado crecimiento de las ciudades modernas obligan a la integración de sistemas de transporte bien coordinados, para ahorrar tiempo y energía, así como eficientar el traslado de usuarios. Y las estaciones multimodales son instrumentos indispensables para esa coordinación de medios y para que el traslado de pasajeros sea cada vez más eficiente. Evidentemente cuando el crecimiento de la ciudad es caótico y anárquico la conformación de sistemas de transporte se dificulta en gran manera, lo que impacta a todas las activaidades que se dan en el seno de la ciudad, generando pérdidas millonarias de dinero, trabajo, educación, tec. Las terminales multimodales son un buen intento ordenador que ninguna ciudad puede evitar construir en un momento dado, tarde que temprano..
En las estaciones multimodales se pueden observar varios de los medios de transporte con que cuenta la ciudad y las diversas ifraestructuras que tienen que existir para que esos medios sean accesibles al público y a la vez no estorben a otros medios de transporte y otras actividades tales como el comercio, etc.
Las estaciones multimodales permiten medir el grado de integración de los distintos medios de transporte y con ello la conformación de un veradero sistema de transporte coordinado e interdependiente entre sí.
El acelerado crecimiento de las ciudades modernas obligan a la integración de sistemas de transporte bien coordinados, para ahorrar tiempo y energía, así como eficientar el traslado de usuarios. Y las estaciones multimodales son instrumentos indispensables para esa coordinación de medios y para que el traslado de pasajeros sea cada vez más eficiente. Evidentemente cuando el crecimiento de la ciudad es caótico y anárquico la conformación de sistemas de transporte se dificulta en gran manera, lo que impacta a todas las activaidades que se dan en el seno de la ciudad, generando pérdidas millonarias de dinero, trabajo, educación, tec. Las terminales multimodales son un buen intento ordenador que ninguna ciudad puede evitar construir en un momento dado, tarde que temprano..
sábado, 13 de octubre de 2012
La ciudad y el hombre
Si hay un lugar privilegiado para el estudio del hombre contemporáneo, este es sin duda la ciudad, especialmente la gran metrópolis, de millones de habitantes, pues es en ese lugar, donde coinciden las principales actividades políticas, económicas, culturales y sociales. La ciudad es una construcción netamente humana cada día más compleja y sofisticada, que ha dado lugar a la aparición a un nuevo hombre, el ciudadano citadino, cuya vida transcurre dentro de los límites de la "city". Es un ser humano muy diferente al del campo, del pueblo o incluso de las ciudades pequeñas. Uno de sus rasgos fundamentales es el anonimato producto ´no sólo de la masificación, sino también de una nueva libertad desconocida por el humano hasta antes de que aparecieran las metrópolis. También gracias a la tolerancia que en mayor o menor medida se va ganando en el seno de la ciudad.
Al hacer coincidir un conjunto de actividades políticas, económicas y culturales, la gran metrópolis, permite la formación de nuevas profesiones, oficios, actividades que antes no se necesitaban. En el pequeño pueblo o aldea, por ejemplo, la moda no era un factor importante en la vida d sus habitantes; tampoco el afán de estar siempre comunicados, por la vía del Internet, la telefonía o los medios de comunicación masiva. Era una vida hasta cierto punto aislada del mundo externo a esas pequeñas comunidades, y no había mayor problema con ese aislamiento relativo. Pero la ciudad impone condiciones muy diferentes, exige de sus ciudadanos estar a la moda, mantenerse informados, participar cotidianamente en distintos grupos y organizaciones, vivir aceleradamente. Y en esa forma de vida, construirse en un ser muy diferente del campesino, el labrador, el pescador, etc. cuyo ámbito laboral gira en torno a la naturaleza, la tierra, las lagunas, ríos o costas. El hombre citadino vive dentro de un nuevo ámbito, la naturaleza artificial que es producto de su creatividad, ingenio, y capacidad constructiva. Y se empeña hasta la obsesión por mantener ese espacio producto de sus fantasías, su pensamiento racional e irracional, de sus manos y del uso eficiente de la ciencia y la tecnología, y el arte también. La ciudad está entonces en constante renovación y reconstrucción, nunca permanece igual aunque a veces así lo parezca. Tiene sus etapas de grandeza y decadencia, pero nunca se queda tal como la vimos ayer. De ahí entonces, que la ciudad, con toda su complejidad de vías rápidas, avenidas y calles, de rascacielos, residencias y unidades habitacionales, de sus zonas industriales y comerciales, de sus centros históricos y suburbios, sea el tema de estudios arquitectónicos, urbanísticos, artísticos, psicoambientales, psicososciales, sociológicos, geográficos
y claro está arqueológicos. La ciudad ha sido creada por el hombre, pero ella misma está dando lugar a un nuevo tipo de ser humano, cuya existencia es inimaginable fuera de la misma.
Al hacer coincidir un conjunto de actividades políticas, económicas y culturales, la gran metrópolis, permite la formación de nuevas profesiones, oficios, actividades que antes no se necesitaban. En el pequeño pueblo o aldea, por ejemplo, la moda no era un factor importante en la vida d sus habitantes; tampoco el afán de estar siempre comunicados, por la vía del Internet, la telefonía o los medios de comunicación masiva. Era una vida hasta cierto punto aislada del mundo externo a esas pequeñas comunidades, y no había mayor problema con ese aislamiento relativo. Pero la ciudad impone condiciones muy diferentes, exige de sus ciudadanos estar a la moda, mantenerse informados, participar cotidianamente en distintos grupos y organizaciones, vivir aceleradamente. Y en esa forma de vida, construirse en un ser muy diferente del campesino, el labrador, el pescador, etc. cuyo ámbito laboral gira en torno a la naturaleza, la tierra, las lagunas, ríos o costas. El hombre citadino vive dentro de un nuevo ámbito, la naturaleza artificial que es producto de su creatividad, ingenio, y capacidad constructiva. Y se empeña hasta la obsesión por mantener ese espacio producto de sus fantasías, su pensamiento racional e irracional, de sus manos y del uso eficiente de la ciencia y la tecnología, y el arte también. La ciudad está entonces en constante renovación y reconstrucción, nunca permanece igual aunque a veces así lo parezca. Tiene sus etapas de grandeza y decadencia, pero nunca se queda tal como la vimos ayer. De ahí entonces, que la ciudad, con toda su complejidad de vías rápidas, avenidas y calles, de rascacielos, residencias y unidades habitacionales, de sus zonas industriales y comerciales, de sus centros históricos y suburbios, sea el tema de estudios arquitectónicos, urbanísticos, artísticos, psicoambientales, psicososciales, sociológicos, geográficos
y claro está arqueológicos. La ciudad ha sido creada por el hombre, pero ella misma está dando lugar a un nuevo tipo de ser humano, cuya existencia es inimaginable fuera de la misma.
viernes, 3 de agosto de 2012
¿Por qué estudiar la ciudad?
La importancia de estudiar sos rasgos característicos de las grandes urbes radica en que gracias a su conocimiento y comprensión es posible estudiar el tipo del ser humano que la ciudad produce. El citadino, especialmente en las grandes metrópolis, es un tipo de ser humano diferente al que vive en las comunidades suburbanas o en el campo, en las pequeñas poblaciones rurales. La gran ciudad con su rítmo acelerado de vida, con sus kilómetros y kilómetros de calles y avenidas pavimentadas, con sus congestionamientos de tránsito, sus aglomeraciones en las zonas céntricas y comerciales, con la contaminación del aire o el agua, con las toneladas de basura que se producen diariamente, condiciona de una manera determinante la vida de sus habitantes. La ciudad permite la aparición de nuevas profesiones, oficios, actividades que son impensables en el ámbito rural. Actividades que podríamos denominar plenamente urbanas y que dan lugar a la existencia de cosas, de objetos, de edificaciones que son propias de esas actividades y, consecuente, de la ciudad.
El mundo urbano tiende a irse separando y diferenciando cada vez más del campo. El contraste entre la city y lo rural va en aumento. Y hasta este momento no hay nada que haga pensar que ese proceso de diferenciación habrá de revertirse. Hoy mucha gente que se dedica a actividades agrícolas y ganaderas vive en la ciudad en lugar de seguir habitando en el campo. Prefieren desplazarse un buen número de kilómetros que seguir viviendo aisladamente en el campo, prescindiendo de las comodidades que sólo la ciudad proporciona. Aún las dificultades propias de la vida urbana son tolerables a cambio de las ventajas obtenidas. Las estadísticas demuestran que cada vez más gente vive en las ciudades mientras que el campo se va quedando solo. Por tal razón, la ciudad se convierte en el gran teatro, en el gran escenario de la vida moderna. Y el ciudadano en su actor central. De ahí entonces, que como señalábamos en la participación anterior, una manera de conocer al hombre de hoy, sea a través del estudio de sus obras materiales y la ciudad tiene muchas de ellas. Ella es el lugar privilegiado en que el arqueólogo, el sociólogo, el psicólogo social y el ambiental tienen su laboratorio de estudio, sólo tiene que salir del cubículo a la calle, a las plazas, a los centros financieros y comerciales, a las zonas habitacionales e industriales. Subirse al colectivo o trasnportarse por el tren subterráneo (metro) o sencillamente caminar, le permitirá al científico social captar la realidad social que viven millones de seres humanos, siempre y cuando sea capaz de dejar en el closet de casa los prejuicios, el sentido común, las ideologías y teoría rígidas y cualquier cosa que impida abrirse a la experiencia citadina y encontrar en ella al ser humano individual y colectivamente.
El mundo urbano tiende a irse separando y diferenciando cada vez más del campo. El contraste entre la city y lo rural va en aumento. Y hasta este momento no hay nada que haga pensar que ese proceso de diferenciación habrá de revertirse. Hoy mucha gente que se dedica a actividades agrícolas y ganaderas vive en la ciudad en lugar de seguir habitando en el campo. Prefieren desplazarse un buen número de kilómetros que seguir viviendo aisladamente en el campo, prescindiendo de las comodidades que sólo la ciudad proporciona. Aún las dificultades propias de la vida urbana son tolerables a cambio de las ventajas obtenidas. Las estadísticas demuestran que cada vez más gente vive en las ciudades mientras que el campo se va quedando solo. Por tal razón, la ciudad se convierte en el gran teatro, en el gran escenario de la vida moderna. Y el ciudadano en su actor central. De ahí entonces, que como señalábamos en la participación anterior, una manera de conocer al hombre de hoy, sea a través del estudio de sus obras materiales y la ciudad tiene muchas de ellas. Ella es el lugar privilegiado en que el arqueólogo, el sociólogo, el psicólogo social y el ambiental tienen su laboratorio de estudio, sólo tiene que salir del cubículo a la calle, a las plazas, a los centros financieros y comerciales, a las zonas habitacionales e industriales. Subirse al colectivo o trasnportarse por el tren subterráneo (metro) o sencillamente caminar, le permitirá al científico social captar la realidad social que viven millones de seres humanos, siempre y cuando sea capaz de dejar en el closet de casa los prejuicios, el sentido común, las ideologías y teoría rígidas y cualquier cosa que impida abrirse a la experiencia citadina y encontrar en ella al ser humano individual y colectivamente.
La ciudad en el mundo capitalista contemporáneo
La expansión del capitalismo a todo el palaneta ha traido consigo entre muchas otras cosas, la modernización de las ciudades y los medios de transporte. En prácticamente todas las ciudades de gran tamaño o de mediana escala podemos encontrar muchas pautas similares de organización del espacio urbano, construcción de edificios y casas habitación, plazas comerciales, vialidades y rutas y medios de transporte, así como el equipamiento de las mismas y su infraestructura. Los ambientes urbanos tienden a repetirse tanto como los problemas de las ciudades. El capitalismo con su modernidad ha creado su tipo específico de ciudad y dentro de ella ha tendido a igualar las condiciones de vida de os seres humanos. De tal manera que cambiar de lugar de residencia de una ciudad a otra, aun en paises muy distantes y diferentes, ya no resulta tan difícil. La adaptación del individuo o de la familia se hace más fácil y sencilla. Cierto que prevalecen diferencias de una ciudad a otra, paero el impacp del capitalismo sobre las mismas ha tenido un efecto igualador en muchos aspectos de la estructura y conformación de la ciudad. El modelo de ciudad se repite una y otra vez aquí y allá, y las diferencias, y las particularidades se van reduciendo entre unas y otras, de tal forma que la ciudad se vaya acercando al modelo, al tipo ideal de la misma, en el sentido weberiano de la expresión "ideal".(modelo prototípico).Gracias a ello encontramos que la gente acaba viviendo problemas iguales o similares, como por ejemplo, los congestionamientos de tránsito a las horas pico, la saturación de los medios de transporte público a determinadas horas del día, las pandillas que operan en determinados barrios y colonias, la contaminación del aire, el agua, o el ruido, la aparición de zonas rojas, los barrios peligrosos en donde nadie extraño se atreve a entrar, etc. Cosas características de las grandes urbes que en las pequeñas poblaciones semiurbanizadas y rurales no existen todavía. Una arqueología urbana contemporánea, no puede prescindir de estudiar las características de la ciudad moderna en el marco de esta etapa de globalización del capitalismo, con todas sus virtudes y defectos,con sus soluciones y problemas, con los efectos positivos y negativos psicososciales sobre la vida de sus habitantes. Efectos que por cierto son diferenciados dependiendo de la clse social de pertenencia de la persona o colectividad. No es lo mismo transitar en un vehículo propio que en un colectivo de servcio público, no es lo mismo caminar por una calle con sus banquetas bien construídas y adornadas que por una calle de tierra, sin banquetas, sin drenaje, ni nada que brinde seguridad al tanseunte. La conformación de los espacios urbanos públicos y privados afecta la vida humana para bien o para mal y el arqueólogo debe studiarlos con detenimiento para entender sus consecuencias sobre la vida de millones dee seres humanos que cotidianamente los utilizan con fines diversos, traslado, trabajo, ocio, estudio, consumo, producción, dsitribución, entretenimiento, etc. Cada jardinera, poste, lampara, plaza, camellón, banqueta, señal, así como cada edificación nos dice mucho de la ciudad y de quienes la habitan, del "clima social" , de las formas de convivencia, en esa urbe.y si bien hay una innegable tendencia hacia la igualación, esta no es ni total ni absoluta, deja espacios para la diferencia, para la aprticularidad, ya que, despues de todo, no hay dos seres humanos exactamente iguales, y consecuentemente no hay sociedades iguales ni ciudades iguales. Y desde el punto de vista arqueológico habrá que saber distinguir esa similitudes y eaa diferencias que hacen que la ciudad de México no se a idenica a Lima, Perú,ni a Santiago de Chile y sin embargo comparta una serie de razgos propios de las grandes ciudades del mundo capitalista contemporáneo.
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domingo, 13 de mayo de 2012
Arqueología del autobús
Una rápida revisión de los autobueses que circulan por los distintos países del mundo nos permite darnos cuenta de que bajo el concepto de autobús u omnibus hay una enorme cantidad de variantes que se han venido desarrollando a lo largo del tiempo y que se corresponden con las condiciones geográficas, topográficas de cada nación o región, pero también con las condiciones económicas y socioculturales prevalecientes en esos países o zonas. Igualmente con el desarrollo técnico científico en materia de autobuses y de carreteras e infraestructura. Aun ene le caso de que los autobuses sean importados de otro país, o que éstos sean fabricados localmente por empresas extranjeras, hay necesidad de adaptarse a las condiciones prevalecientes tanto humanas como ambientales. Por ello, una arqueología del autobús debe considerar, al estudiar vehículos tanto antiguos como contemporáneos esos facores socioculturales, científico tecnológicos como geográficos y ambientales, que de laguna manera determinan cómo deben ser los autobuses que circulen por sus autopistas, carreteras, caminos vecinales o zonas urbanas. El estudio arqueológico del autobús debe considerar tanto materiales, formas, capacidades, dimensiones, procesos de fabricación industrial, como niveles o grados de equipamiento y elementos estéticos. No será igual un autobús que circula dentro de una ciudad siguiendo una ruta específica, que un autocar que viajará una muy larga distancia entre ciudades. A diversas necesidades de traslado de pasaje y sus bienes han surgido distintos tipos de autobuses. De igual manera a distintas capacidades económicas del pasajero han surgido distintos tipos de servicios, desde el más elemental y básico hasta los ómnibus de lujo. Y ni que decir que los gustos y hasta caprichos del pasajero son hoy tomados en cuenta a la hora de diseñar y construir un bus, como a la hora en que ese autotrasnporte presta ya un servicio en una línea. Ya se ha superado el nivel de la transportación básica y ahora las preocupaciones de las empresas fabricantes giran en torno en la comodidad y seguridad de los operadores y los pasajeros, y aun más, en hacer del viaje una experiencia placentera y divertida. Uno ya puede ver en los autobuses modernos servicios como cafetería, sanitarios, pantallas touch screen (que incluyen internet), sistemas de audio individual, clima artificial, asientos cama, cabinas aisladas del ruido exterior, especialmente del motor, segundos pisos, etc. que hacen del autocar un vehículo cada vez más sofisticado y complejo. También más seguro y confortable debido a la incorporación de sistemas de seguridad que permiten una conducción más protegida. Conductores y pasajeros pueden viajar más relajadamente abordo de las nueva unidades. El arqueólogo debe pues considerar los adelantos tecnológicos, las pautas de diseño vigentes, las tendencias estéticas de moda, los procesos industriales de fabricación, para poder entender al autocar moderno. también ha de considerar el "para quién" se ha fabricado ese autobús, estos es, empresas y usuarios. y no menos importantes, los aspectos geográficos, es decir, las zonas territoriales en que el vehículo prestará sus servicios, el clima, la topografía, las características de los caminos.
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