miércoles, 9 de noviembre de 2011

El trabajo arqueológico como responsabilidad de la sociedad

Habiendo conocido experiencias como la restauración del Parque Fundidora en la ciudad de Monterrey o el Centro Cultural Guavira Poty en el Distrito Caballero, en Paraguay, nos damos cuenta que mucho del trabajo de rescate, restauración, consercvación y reutilización de espacios arquitectónicos, objetos materiales y transportes, puede hacerse desde el ámbito de la iniciativa privada, y no necesariamente con fines comerciales como también muchas veces sucede. Esto es importante, pues hay que reconocer que el Estado y sus instituciones no cuentan con todos los recursos profesionales, materiales y financieros para dicha tarea. Así que una parte de la tarea del Estado, además de lo que pueda hacer por cuenta propia y de manera directa, tambien cosiste en alentar y motivar a quienes tienen recursos financieros e interés para realizar estos trabajos arqueológicos, especialmente cuando se refieren a bienes inmuebles y muebles que tenemos al alcance de la mano y se puede hacer algo por prolongar su existencia como parte del patrimonio histórico y cultural de la sociedad, y se puede extender su vida útil usándolos en actividades alternativas que no dañen sus características originales. La labor arqueológica excede por mucho el campo de la acción estatal y puede recibir el apoyo de peronas u organizaciones privadas interesadas en la concervación y preservacion de espacios, edificios, objetos con valor hsitórico y sociocultural. Dicho sea de paso, el trabajo realizado por la iniciativa privada, las asociaciones sociales (ong´s), los individuos con iniciativa, puede ayudar a  construir desde la base social el tejido social y la identidad tan importantes para la perpetuación de la sociedad, de manera corresponsable. El Estado puede muy bien supervisar esos esfuerzos para que el patrimonio sea adecuadamente tratado y mantenido para el bien de la sociedad.

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