viernes, 11 de noviembre de 2011

Cambiar la sociedad, cambiar la ciudad

Como hemos dicho en otra participación, la ciudad, especialmente la gran metrópoli, es el símbolo por excelencia de la sociedad industrial, del mundo coccidental. Cada vez más habitantes la conforman, ya sea por el crecimiento natural o por las migraciones del campo a ésta o de pequelas poblaciones a los grandes centros urbanos. La ciudad lo absorbe todo, lo devora todo y a todos. La ciudad ha dado lugar a nuevos tipos de seres humanos que serían impensables fuera de la ciudad, en el ámbito rural. Personas hechas en la ciudad y para la misma, seres incapaces de sobrevivir fuera de la misma, pues ya no tienen los conocimientos y habilidades para vivir fuera de ella.  Individuos cuyos ramos de actividad y formas de ocio, se relacionan con las cuestiones propias de la vida urbana. A tal grado nos hemos vuelto urbanos y dependemos de la "proteccción" de su calles, edificios, plazas, espacios públicos (por anónimos que sean), que el contacto con lo natural se vuelve cada vez menos, más esporádico y, vale decirlo, como una rareza de unos pocos, cada vez menos. Se vive dentro de la ciudad, dependiendo de ella y haciendo apología de la misma. Dspués de todo, es la obra más grandiosa del ser humano. De ahí entonces que no se pueda pensar en la transformación de la sociedad sin que ello implique la transformación de la ciudad. Rehumanizar la sociedad significa rehumanizar la ciudad, no destruirla, pues bien parece que los hombres de hoy, y muchas generaciones por delante, no estarán muy dispuestas a renunciar a la ciudad y todo lo que eso implica a nivel físico, teritorial y simbólico. Digamos que los grandes avances en la ciencia, la tecnología, las artes y las humanidades (incluyendo las ciencias sociales), hubieran sido imposibles sin la ciudad, debido a la gran catidad de elementos que ésta pone a disposición del ser humano, universidades, escuelas, bibliotecas, casas de la cultura, indutrias, talleres, mercados (a veces altamente especializados), medios de comunicación y transporte. Sin embargo, la ciudad también es fuete permanente de conflicto y confrontació social, la convivencia en ella no es fácil, pues en su espacio se entretejen diversidad de posturas ideológicas e intereses que no pocas veces se contraponen radicalmente. Las principales luchas políticas, ideológicas y económicas se dan en su seno, le pertenezcan o no. Y la conciliación de intereses, el respeto a la diversidad, la tolerancia, la convivencia más o menos armónica se hacen difíciles de lograr. Paraiso e infierno al mismo tiempo, eso es la ciudad, materialización del quehacer humano, de sueños, esperanzas, proyectos, pero también de sus deseperanzas, sus enojos, sus odios y sus frustraciones. En la ciudad paraece caberlo todo, desde lo mejor hasta lo peor de la condición humana.
Por ello la ciudad debiera ser un espacio privilegiado para el arqueólogo, el antropólogo o el sociólogo y el filósofo, y para el literato también. La riqueza d la experiencia humana esta allí, en calles y edificios, en jardines y plazas, en el café o la lonchería, el la cosina económica o en el taller de autos, en el metro o en el taxí, en el museo o la galería, en el cine, o en la calle peatonal donde unos artistas intentan divertir y comunicar su arte. En el limosnero o en el alto ejécutivo de la empresa, etcétera.
De ahí entonces, que si queremos cambiar esta sociedad no podamos prescindir de la experiencia urbana, de la ciudad, de lo que sucede en ella. Es el gran laboratorio y taller de la sociedad y seguramente lo será durante mucho tiempo. Cada evento y suceso en la ciudad reafirma a la ciudad como institución social, política y económica, Al reiterar conductas, hábitos costumbres, tradiciones y usos reafirmamos a la ciudad como el gran monumento en que el hombre se homenajea a sí mismo.
monumento que no sólo debe serestudiado para poder ser gobernado mejor, sino para ser transformado para bien del hombre.    

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