viernes, 4 de noviembre de 2011

La ciudad y el transportedesde un punto de vista socioarqueológico

Siguiendo con el tema de la ciudad, especialmente de las grandes metrópolis, es importante estudiarla tomando en cienta que gran parte de su configuración actual se debe, en mucho, a la influencia que los medios de transporte ejercen sobre ella, a través de los requisitos que imponen para su fluído funcionamiento. Los transportes, son sin duda, en ese sentido, agentes modernizadores, y expressiones materiales tangibles de la globalización, que imponen requiitos específicos sobre la trama urbana, su configuración e incluso sobre su paisaje. En sociedades como la mexicana, en que a pesar de contar con múltiples armadoras de vehículos, no se hace ni se produce diseño alguno en materia de transporte, los tipos y modos de transporte que se utilizan obedecen a diseños hechos en otras partes del mundo que, necesariamente responden a las condiciones y necesidades de transporte de esas latitudes. De ahí entonces, que el transporte desde una visión sociaoarqueológica, sean considerados como manifestaciones y expresiones simbólicas de modernización y globalización impuesta desde afuera, o desde el exterior si se quiere. Manifestaciones y expresiones que hay que estudiar y valorar, especialmente en términos de su impacto directo sobre la ciudad, su organización o desorganización, sus dimesniones, sus regiones internas (barrios, colonias, zonas, espacios abiertos públicos o privados, etc.), su economía interna y su efecto en las relaciones sociales que en su interior se llevan a cabo.
El sociólogo y el arqueólogo tienen mucho que estudiar y que decir analíticamente hablando, cuando el gobierno de la ciudad construye segundos pisos en las vías rápidas, o una nueva línea de tren subterráneo, o hace peatonal una calle del centro de la ciudad. Cada una de estas obras tiene un impacto político económico social y cultural diferente y consecuencias a corto y largo plazo que hay que sopesar y finalmente valorar en terminos que quienes son los beneficiados  o damnificados.
La estructura y la organización de la ciudad se ve fuertemente afectada por medios de transporte públicos y privados masivos o individuales cuyos diseños (dimensiones, tamaño, peso, capacidad) no necesariamente se corresponden a las necesidades y limitaciones que la estructura físca de la ciudad, y que al no corresponder, pueden más bien dañando a la ciudad que beneficiarla. Por ejempol, en México, muchas ciudades coloniales han sufrido derterioros y daños muy graves e irreversibles debido al automóvil particular. La falta de previsión de las sutoridades, la inexistencia de programas de plaenación y desarrollo, sumado al indidualismo y hedonismo egoísta que proporciona el vehículo privado  han acabado destruyendo el patrimonio histórico cultural de poblaciones enteras, especialmente de sus centros históricos, en aras de una modenización muy dudosa y por tanto cuestionable.  En sentido inverso, opera una necesidad de adaptarse forzosamente a los adelantos de la ciencia y la tecnología en materia de transporte, fuerte mente vinculados al desarrollo económico necesario para la subsistencia de la población. Lo que da lugar a una difícil relación conflictiva entre, por un lado, la necesidad del cuidado del patrimonio histórico cultural tangible e intengible de la ciudad que es el sustento de la identidad local y regional, y, por el otro la necesidad de adaptación a las exigencias económicas  que posibiliten la supervivencia de la ciudad misma y sus habitantes. Situación en la que no es fácil encontrar el punto de equilibrio adecuado, ya que se trata de un conflicto dinámico que va cambiando con el tiempo. Conflicto que imposibilita la adopción de dos medidas extremas, el mantenimiento del patriminio histórico cultural  aultranza, sin modificación alguna,pue eso significaría la muertde de la ciudad misma, o su contrario, la modernización extrema de acuerdo al modelo de la ciudad globalizada, que para logra su meta, tiene que destruir y desaparcecer todo vestigio del pasado, proque finalmente es sólo eso, historia pasada.  El transporte está justo en el centro de dicho conflicto, de ahí que las políticas que se implementen y los proyectos que se diseñen y ejecúten tendrán un efecto dterminante sobre la ciudad tanto para bien como para mal. Si bien los medios de transporte son agentes de modernización y globalización, se deben de buscar aquellas soluciones que traigan progreso y bienestar de manera tal que las afectaciones a la ciudad, como patrimonio histórico cultural sean las mínimas. Tarea desde luego nada fácil, pero imposible de evadir para las autoridades, los plaificadores, los ivestigadores y la ciudadanía, así como para los que fabrican los transportes. 

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