miércoles, 5 de octubre de 2011

Observación, sensibilidad, oportunidad y contexto en el trabajo arqueológico

Las armas del arqueologo del transporte son cada vez más variadas, además del cuaderno de notas, del block de dibujo, de la cámara fotográfica, hoy se suman recursos como las computadoras, las cámaras de video y/o fotografía digitales, el inernet, que permiten ayudar el trabajo de investigación, asi como el la formación de bases de datos y archivos documentales. Sin embargo, la arma más importante sigue siendo la capacidad de observación, la mirada atenta y cuidadosa para captar los detalles del objeto que tine ante sus ojos. El arqueólogo que se enfoca al mundo de hoy que lo rodea, independiente del tema de su interés, tiene que desarrollar en gran manera su capacidad de observación, debe entrenarse para saber mirar tanto el conjunto como el detalle, sólo así puede captar lo que los instrumentos que utiliza de apoyo, no pueden captar por sí mismos.  Y eso implica también la capacidad de ser sensible. Sin esa habilidad sensible, le será difícil captar el objeto y lo que éste significa para la sociedad en que tal objeto fue producido.
A las capacidades de observación y a la sensibilidad habrá que sumar la capacidad de contextualizar, es decir, poner el objeto dentro del marco de una sociedad, una cultura, un tiempo y un lugar. Un objeto puede acabar adoleciendo de la falta de sentido si no se le ubica respecto a un contexto determinado.
Finalmente, en el caso que nos ocupa, la arqueología del transporte, es importante el don de la oportunidad. A los mediosd e transporte es muchas veces difícil ubicarlos en un lugar fijo, su esencia es la movilidad, así salvo el caso de estaciones, terminales, depósitos o talleres, a los medios de transporte se les captará en movimiento, y el arqueólogo debe estar preparado para esta situación especial de los transportes que en otros casos (temas de investigación) no es una exigencia.
Observar, ser sensible, ser oportuno, ser capaz de contextualizar son cuatro atributos que nos parecen  especialmente importantes para el arqueólogo del transporte.   

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